martes, 9 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
LA DIVINA COMEDIA
BEATRIZ,
bella creación poética, amada de Dante y representación teológica de las tres
virtudes: la fe, la esperanza y la caridad. Es la imagen que personifica el amor humano que inspira a Dante en su peregrinaje en dicha travesía. La relación de Dante con
Beatriz, es considerada como una ideal femenino imposible de alcanzar, en la
primera percepción es vista como la representación de la mujer en el amor
cortés*en la edad media; pero después, se puede ver que no es netamente cortés
debido a que en la obra se presenta la
mujer como principio activo y creador, pues en el amor cortés la mujer era
considerada un principio pasivo.
A
la edad de los nueve años Dante conoce a Beatriz, donde se considera un amor a
primera vista, imposible y platónico, pues Beatriz hija de Folco Portinari y
miembro de una familia pudiente de Florencia, más tarde se casa con Simone dei
Bardi, alejando la posibilidad de Dante por
consumar su amor. Después llega a
la vida de Dante un evento infortunado, pues su amada muere y él la convierte
en un símbolo de fe y guía protectora celestial; pero esto hace a que se decida tomar una vida de libertinaje para
ahogar su dolor, el cual más tarde Beatriz le hace ver en el Canto XXX del
purgatorio, “…pero tan pronto como estuve
en el umbral de la segunda edad y cambie
de vida, esté se separó de mí y se entregó a otros amores”.
Al
iniciar Dante su travesía por el
infierno conoce a Virgilio, su guía, padre y consejero donde le explica por qué se su compañía, y de la intervención
de su amada, quien según la obra tuvo que hacer un largo viaje desde el
paraíso. Diciéndole Virgilio en el canto I:- “Te acompañara un alma mas digna que yo, y te dejare con ella cuando yo
parta”. En este momento Dante guarda
la esperanza al recuentro con su amor, el
cual lo hará soportar todo su recorrido. En el canto II aparece Beatriz
diciéndole a Virgilio: -“Yo soy Beatriz,
solicitando tu ayuda y procedo de un
lugar al que deseo volver. El amor me trajo hasta aquí y me hace hablar de este
modo. Cuando vuelva a ver a mi Señor no cesare de alabarte”. Beatriz viaja
metafóricamente al infierno por petición de la Virgen María, quien manda a
Beatriz con Santa Lucia. (Canto II). Es
entonces Beatriz vista como una mensajera enviada por la Virgen María
para aconsejar y enseñar a Dante como aprovechar cada momento que su guía
Virgilio compartirá. En esta instancia
se puede considerar el amor de Beatriz por Dante como un amor misericordioso
encaminado a la presencia de Dios y no
como un amor terrenal donde la lujuria y las pasiones son su principal camino,
como lo sería la relación entre Paolo y Francesca en el canto V.
Más
tarde en el purgatorio aparece Beatriz nuevamente como guía Dante después de la desaparición de Virgilio
en el Canto XXX “… se me apareció una
dama, coronada de oliva sobre un velo blanco, cubierta de un verde manto y
vestida de color de una vivida llama”. En este verso el velo blanco, el
manto verde y el vestido de color fuego,
que adornan a Beatriz simbolizan las tres virtudes teológicas: la corona de
olivo indica la sabiduría, la cual más tarde Danta nos explica de que está
compuesta, “aunque el velo se decencia e
su cabeza, rodeada de las hojas de Minerva, no permitieren que se distinguiesen
sus facciones,…” la cual representa
la paz y la sabiduría serena de la diosa romana Minerva. En este momento
Beatriz reprende a Dante y lo estimula a que no llore por la partida de
Virgilio, explicándole que tendrá que llorar en el futuro por otra herida.
Después toma el papel de una madre corrigiendo a su hijo, con orientaciones y
castigos tan fuertes al punto que los ángeles interceden por Dante y suplican a
Beatriz piedad por el poeta, “Mujer, ¿Por
qué así lo maltratas?”. Entonces Beatriz explica –“por algún tiempo le sostuve con mi presencia: mostrándole mis ojos
juveniles, le llevaba conmigo en dirección del camino correcto”. Ella
continua: “tan abajo cayo, que todos mis
sueños eran ya insuficientes para salvarle sino le mostraba las razas
condenadas”. Ella continúa
amonestando a Dante hasta al punto de hacerle confesar sus pecados para ser bautizado en el rio Leteo donde
olvida sus pecados y el rio Eunoe para recordar sus buenas acciones. Beatriz en
el purgatorio se muestra como figura
militar, almirante y fuerte con Dante para hacerlo confesar pues para el muy difícil y es mostrado como ”quebrado”, ”así como se rompe una ballesta por estar
demasiado tirantes la cuerda y el arco, de modo que la flecha da con menos
fuerza en el blanco así yo quebrantado bajo el peso de tan grave cargo,
prorrumpí en lágrimas y suspiros, y la voz enflaquecida vino a expirar entre
mis labios”. A l ver esto Beatriz siente satisfacción mostrando la no
piedad en ella a la hora de corregirlo. “Aunque
callases o negases lo mismo que ahora confiesas, no por eso tu falta sería
menos conocida: ¡tal es el Juez que la sabe! Pero cuando la confesión del
pecado sale de la propia boca del Pecador, la rueda se vuelve en nuestro
tribunal contra el filo de la espada. Sin embargo, para que más te aproveche la
vergüenza de tu error, y para que otra vez seas más fuerte al oír las sirenas,
depón la causa de tu llanto y escucha: de este modo sabrás que mi carne
sepultada debla encaminarte en una dirección totalmente contraria. El arte o la
naturaleza no te presentaron jamás una cosa tan agradable como los bellos
miembros en que estuve contenida, miembros que ahora son polvo de la tierra. Y
si el sumo placer de verme te faltó por mi muerte, ¿qué cosa mortal debía
excitar después tus deseos? A la primera herida que te causaron las cosas
falaces del mundo, debiste elevar tus ojos al cielo, siguiéndome a mí, que no
era ya como ellas. No debían abatirse tus alas para esperar allí nuevos golpes,
o bien alguna doncellita u otra cualquiera vanidad de tan corta duración. El
tierno pajarillo cae en dos o tres asechanzas; pero ante los ojos de los ya
cubiertos de pluma en vano se despliegan las redes, en vano se lanzan flechas”.
Lo
que se debe resaltar de Beatriz en el purgatorio es la amonestación cruel que
le hace a Dante por su desviación hacia la filosofía y la poesía, perdiendo en
camino a Dios (teológico y político, por la paz de una nación).
Ya
en el paraíso podemos ver la real Beatriz, como una madre entregada a su hijo,
cuando quiere que este siga el camino correcto,
como una guía líder cuando muestra a su aprendiz el sendero indicado por
no cometer ningún tropiezo y como una maestra exigente que quiere de su alumno
el mejor progreso. Dirigiendo a Dante
con amor, disciplina y convicción por el
camino de penitencia para ser entregado a su nuevo guía, San Bernardo, símbolo
de la contemplación y el amor a María, para cumplir su viaje y estar frente a
la luz eterna de Dios, fuente de bien.
*
El amor cortés en la edad media, es un amor en el que el sujeto y el objeto de
la relación no entran en contacto sino a través del lenguaje. Este amor no busca entrar en contacto con la persona
amada sino mantenerla como un imposible al que escribirle o hacerle música. El
amor cortés necesita de la no consumación de la relación.
domingo, 31 de marzo de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
Aunemos nuestras voces ... para que "LA PALABRA NO MUERA". Para que la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del tiempo, el espacio y la humanidad.
La
lectura es un instrumento indispensable para el desarrollo del ser humano por ser un medio de información, conocimiento
e integración, además de servir como vía para adquirir valores que ayuden a forjar un funcionamiento
adecuado de la sociedad. Pues la práctica de está, nos agudiza el espíritu crítico, nos
refuerza la autonomía de juicio, educa el sentimiento estético, nutre nuestra
fantasía, ensancha nuestra imaginación, cultiva y aflora nuestros sentimientos,
descubre intereses más amplios y autónomos, y contribuye a la promoción de una sólida
conciencia moral y cívica. Y aun así con todos los beneficios que está nos
presta nos preguntamos sínicamente: ¿Por qué debo leer?, ¿de qué me sirve?, ¿en
qué me afecta si no lo hago?; pues, simplemente en ella radica la importante clave
para aprender a manejar casi todas las destrezas y habilidades del ser humano.
La
lectura es una de las oportunidades más apasionantes que tiene el ser humano
para aprender, entretenerse y desarrollar su inteligencia y su creatividad. Pues
en tanto que tomamos un libro, vemos su portada, unimos letras y tratamos de descifrar
su título, conectamos nuestros cinco sentidos, para desarrollar la iniciativa
de pasar esa primera página y sumergirnos en un mundo nuevo, donde a veces los sentimientos afloran y entonces, reímos,
lloramos, nos enternecemos, nos sorprendemos, nos enamoramos, nos alegramos,
descubrimos y exploramos… y sin
embargo, lo cerramos y lo dejamos a un lado.
Con la
lectura podemos transportarnos a lugares lejanos, al pasado o al futuro,
imaginar un edén o el averno, crear o destruir. Podemos ver, oír y referir lo
dicho, lo no dicho, lo lúdico, lo ambiguo, lo fantástico, lo filosófico, lo
psicológico, lo social, el universo del mí y del tú, el juego
de las palabras: Yo, tú, él, ella, nosotros, ellos… la primera infancia, el
aprendiz, el discapacitado, el adulto mayor, las bestias, los castillos, los
mundos fantásticos, el rey, la reina, el caballero, el príncipe, la princesa,
el cielo y el infierno, las casas hechas de chocolate, la torre del castillo
donde la princesa espera a su amado, las aventuras dentro de una ballena, el
viaje en un barco pirata, en un submarino, en un avión o hasta en un ave, un
naufragio, perdidos en un bosque, perdidos en una ciudad y porque no hoy,
perdidos en una biblioteca, donde nos aguardan voces silenciosas a veces fuertes, otras melodiosas y susurrantes. Otras alegres y optimistas,
otras románticas y sensuales. A veces cargadas de entusiasmo y otras, evocando con
nostalgia y haciendo eco en nuestras vidas. Otras que llegan y
a veces se van al pasar la hoja. Otras que
se convierten en nuestra compañía y nos hacen sentir, imaginar y ver el mundo del
que nos hemos perdido.
Emergiendo de nosotros la inspiración de encuentros solitarios con nosotros mismos, con él o con
ella o con todos los demás. Mientras
esperamos y desesperamos o actuamos con
frenesí; en un rincón del callejón o en la comodidad de nuestra habitación; en
tulas viajeras, en biblioburros, en cajas rodantes, o el clickear de una página, para intentar dejar una huella que sirva de
inspiración para otro.
Por eso, aunemos nuestras
voces... para que “LA PALABRA NO MUERA”
Para que la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del
tiempo, el espacio y la humanidad. Para que nuestros hijos, primos, sobrinos y amigos no solo exploren el
mundo que habitan sino también el de los libros y a los que su imaginación les
permita acceder.
sábado, 2 de febrero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
Emanuel Swedenborg
Emanuel Swedenborg era el típico científico brillante del siglo XVIII, de origen sueco pero que desarrolló su carrera en Inglaterra. Se aplicó al estudio de todo tipo de materias, fue matemático, óptico, relojero, grabador, astrónomo, inventor de todo tipo de artefactos. También fue filósofo y teólogo. Hijo de un obispo luterano, se interesó por las Sagradas Escrituras y aprendió hebreo y griego para entenderlas mejor. A los 56 años su vida cambió por completo: los ángeles empezaron a visitarle y le convirtieron en su auténtico portavoz en el mundo. Lo llevaron a ver el más allá y le informaron de todos los pormenores de la vida espiritual, que Swedenborg fue escribiendo en incontables volúmenes. Se ganó el descrédito de la comunidad científica que antes tanto lo admiraba, pero continuó ese trabajo durante los últimos treinta años de su vida.
-"Yo escribí un prólogo a un libro sobre Swedenborg a instancias del Sr. Spiers, de la Fundación Swedenborg. Y tengo en proyecto (claro que a mi edad los proyectos son un tanto aleatorios) un libro sobre las tres salvaciones; la primera es la de Cristo, que es de carácter ético; la segunda es la de Swedenborg, que es ética e intelectual; y la tercera es la de Blake, discípulo rebelde de Swedenborg, que es ética, intelectual y estética, que se basa en las parábolas de Cristo, que él dice que son obras de arte".
Fuente: Entrevista realizada por Christian Wildner con Jorge Luis Borges en prólogo a la traducción por él mismo realizada de Emanuel Swedenborg, El Cielo y sus Maravillas y el Infierno, Buenos Aires, Editorial Kier, 1991.
Hacia mil novecientos sesenta y tantos escribí este soneto:
Emanuel Swedenborg
Más alto que los otros, caminaba
Aquel hombre lejano entre los hombres;
Apenas si llamaba por sus nombres
Secretos a los ángeles. Miraba
Lo que no ven los otros terrenales:
La ardiente geometría, el cristalino
Laberinto de Dios y el remolino
Sórdido de los goces infernales.
Sabía que la Gloria y el Averno
En tu alma están, y sus mitologías;
Sabía, como el griego, que los días
Del tiempo son espejos del Eterno.
En árido latín fue registrando
Ultimas cosas sin por qué ni cuándo.
Jorge Luis Borges
Buenos Aires, abril de 1972
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)











