Aunemos nuestras voces ... para que "LA PALABRA NO MUERA". Para que la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del tiempo, el espacio y la humanidad.
La
lectura es un instrumento indispensable para el desarrollo del ser humano por ser un medio de información, conocimiento
e integración, además de servir como vía para adquirir valores que ayuden a forjar un funcionamiento
adecuado de la sociedad. Pues la práctica de está, nos agudiza el espíritu crítico, nos
refuerza la autonomía de juicio, educa el sentimiento estético, nutre nuestra
fantasía, ensancha nuestra imaginación, cultiva y aflora nuestros sentimientos,
descubre intereses más amplios y autónomos, y contribuye a la promoción de una sólida
conciencia moral y cívica. Y aun así con todos los beneficios que está nos
presta nos preguntamos sínicamente: ¿Por qué debo leer?, ¿de qué me sirve?, ¿en
qué me afecta si no lo hago?; pues, simplemente en ella radica la importante clave
para aprender a manejar casi todas las destrezas y habilidades del ser humano.
La
lectura es una de las oportunidades más apasionantes que tiene el ser humano
para aprender, entretenerse y desarrollar su inteligencia y su creatividad. Pues
en tanto que tomamos un libro, vemos su portada, unimos letras y tratamos de descifrar
su título, conectamos nuestros cinco sentidos, para desarrollar la iniciativa
de pasar esa primera página y sumergirnos en un mundo nuevo, donde a veces los sentimientos afloran y entonces, reímos,
lloramos, nos enternecemos, nos sorprendemos, nos enamoramos, nos alegramos,
descubrimos y exploramos… y sin
embargo, lo cerramos y lo dejamos a un lado.
Con la
lectura podemos transportarnos a lugares lejanos, al pasado o al futuro,
imaginar un edén o el averno, crear o destruir. Podemos ver, oír y referir lo
dicho, lo no dicho, lo lúdico, lo ambiguo, lo fantástico, lo filosófico, lo
psicológico, lo social, el universo del mí y del tú, el juego
de las palabras: Yo, tú, él, ella, nosotros, ellos… la primera infancia, el
aprendiz, el discapacitado, el adulto mayor, las bestias, los castillos, los
mundos fantásticos, el rey, la reina, el caballero, el príncipe, la princesa,
el cielo y el infierno, las casas hechas de chocolate, la torre del castillo
donde la princesa espera a su amado, las aventuras dentro de una ballena, el
viaje en un barco pirata, en un submarino, en un avión o hasta en un ave, un
naufragio, perdidos en un bosque, perdidos en una ciudad y porque no hoy,
perdidos en una biblioteca, donde nos aguardan voces silenciosas a veces fuertes, otras melodiosas y susurrantes. Otras alegres y optimistas,
otras románticas y sensuales. A veces cargadas de entusiasmo y otras, evocando con
nostalgia y haciendo eco en nuestras vidas. Otras que llegan y
a veces se van al pasar la hoja. Otras que
se convierten en nuestra compañía y nos hacen sentir, imaginar y ver el mundo del
que nos hemos perdido.
Emergiendo de nosotros la inspiración de encuentros solitarios con nosotros mismos, con él o con
ella o con todos los demás. Mientras
esperamos y desesperamos o actuamos con
frenesí; en un rincón del callejón o en la comodidad de nuestra habitación; en
tulas viajeras, en biblioburros, en cajas rodantes, o el clickear de una página, para intentar dejar una huella que sirva de
inspiración para otro.
Por eso, aunemos nuestras
voces... para que “LA PALABRA NO MUERA”
Para que la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del
tiempo, el espacio y la humanidad. Para que nuestros hijos, primos, sobrinos y amigos no solo exploren el
mundo que habitan sino también el de los libros y a los que su imaginación les
permita acceder.


