domingo, 24 de febrero de 2013

Aunemos nuestras voces ... para que "LA PALABRA NO MUERA". Para que  la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del tiempo, el espacio y la humanidad.

La lectura es un instrumento indispensable para el desarrollo del ser humano  por ser un medio de información, conocimiento e integración, además de servir como vía para adquirir  valores que ayuden a forjar un funcionamiento adecuado de la sociedad. Pues la práctica de está, nos agudiza el espíritu crítico, nos refuerza la autonomía de juicio, educa el sentimiento estético, nutre nuestra fantasía, ensancha nuestra imaginación, cultiva y aflora nuestros sentimientos, descubre intereses más amplios y autónomos, y contribuye a la promoción de una sólida conciencia moral y cívica. Y aun así con todos los beneficios que está nos presta nos preguntamos sínicamente: ¿Por qué debo leer?, ¿de qué me sirve?, ¿en qué me afecta si no lo hago?; pues, simplemente en ella radica la importante clave para aprender a manejar casi todas las destrezas y habilidades del ser humano.

La lectura es una de las oportunidades más apasionantes que tiene el ser humano para aprender, entretenerse y desarrollar su inteligencia y su creatividad. Pues en tanto que tomamos un libro, vemos su portada, unimos letras y tratamos de descifrar su título, conectamos nuestros cinco sentidos, para desarrollar la iniciativa de pasar esa primera página y sumergirnos en un mundo nuevo, donde a veces los sentimientos afloran y entonces, reímos, lloramos, nos enternecemos, nos sorprendemos, nos enamoramos, nos alegramos, descubrimos y exploramos… y sin embargo, lo cerramos y lo dejamos a un lado.


Con la lectura podemos transportarnos a lugares lejanos, al pasado o al futuro, imaginar un edén o el averno, crear o destruir. Podemos ver, oír y referir lo dicho, lo no dicho, lo lúdico, lo ambiguo, lo fantástico, lo filosófico, lo psicológico, lo social, el universo del mí y del tú, el juego de las palabras: Yo, tú, él, ella, nosotros, ellos… la primera infancia, el aprendiz, el discapacitado, el adulto mayor, las bestias, los castillos, los mundos fantásticos, el rey, la reina, el caballero, el príncipe, la princesa, el cielo y el infierno, las casas hechas de chocolate, la torre del castillo donde la princesa espera a su amado, las aventuras dentro de una ballena, el viaje en un barco pirata, en un submarino, en un avión o hasta en un ave, un naufragio, perdidos en un bosque, perdidos en una ciudad y porque no hoy, perdidos en una biblioteca, donde nos aguardan voces silenciosas a veces fuertes, otras melodiosas y susurrantes. Otras alegres y optimistas, otras románticas y sensuales. A veces cargadas de entusiasmo y otras, evocando con nostalgia y haciendo eco en nuestras vidas. Otras que llegan y a veces se van al pasar la hoja.  Otras que se convierten en nuestra compañía y nos hacen sentir, imaginar y ver el mundo del que nos hemos perdido.

Emergiendo de nosotros la inspiración de encuentros solitarios con nosotros mismos, con él o con ella o con todos los demás.  Mientras esperamos y desesperamos  o actuamos con frenesí; en un rincón del callejón o en la comodidad de nuestra habitación; en tulas viajeras, en biblioburros, en  cajas rodantes, o el clickear de una página, para intentar dejar una huella que sirva de inspiración para otro.

Por eso, aunemos nuestras voces... para que “LA PALABRA NO MUERA”

Para que  la acción de leer y escribir, prevalezca más allá del tiempo, el espacio y la humanidad. Para que nuestros hijos, primos, sobrinos y amigos no solo exploren el mundo que habitan sino también el de los libros y a los que su imaginación les permita acceder.